Le di una oportunidad al fast fashion y salió todo mal

¡Hola, nené!

Hoy te escribo porque quiero contarte mi experiencia comprando en una tienda online que prometía vender productos artesanales hechos en México pero resultó ser un sitio web de la moda rápida.

Cada cierto tiempo recibo un mensaje de mi mamá preguntándome si creo que alguna tienda online en especial es “real o chafa”. Me manda el link de la tienda en cuestión, me dice qué prenda está pensando comprar y casi siempre es un vestido de lino que promete estar precioso pero se vende en un sitio web lleno de red flags. 

No es su culpa. Hay miles y miles de tiendas en línea que usan fotos de stock hechas con inteligencia artificial para venderte algo que se ve maravilloso en foto pero lo que finalmente llega a tu casa deja mucho que desear. Se vuelve una pérdida de dinero y te rompe un poquito el corazón saber que caíste en las garras del ultra fast fashion. 

Yo nunca he comprado en Shein o en Temu pero creo que este tipo de prácticas son muy comunes en esos sitios. 

Hace unas semanas recibí un nuevo link y un nuevo vestido de lino con flores bordadas pero me sorprendió que la tienda decía ser mexicana, con productos hechos en el país. Las fotos se veían un poquito más reales, los precios estaban en un rango que consideré adecuado (ni muy baratos, ni muy caros) y los pagos podían hacerse por PayPal. Estaba casi segura de que esta tienda en realidad no vendía ropa de lino hecha en México pero mi mamá estaba tan emocionada que decidí darle una oportunidad. 

No quise arriesgar su dinero así que yo hice la compra y le dije que no se hiciera muchas esperanzas. Cuando pagué y me llegó la notificación de compra a mi email tuve la sensación de que todo iba muy bien porque el recibo estaba escrito muy lindo, como si la persona dueña de un negocio pequeño se hubiera tomado la molestia de agradecerme por apoyar su emprendimiento. 

Hasta ahí llegó mi emoción porque a los pocos días pude rastrear el paquete que iba camino a casa de mi mamá en Cancún pero decía que mi pedido estaba pasando por aduanas y aeropuertos internacionales… ¿Pues no que venía de una tienda mexicana? 

Tardó un mes en llegar y el vestido de lino no era en realidad de lino, era de terlenka. Las flores que se suponían que estaban bordadas eran parte de un diseño impreso en la tela. 

Mi mamá dijo que estaba muy bonito y que muchas gracias por comprárselo pero yo me quedé triste al comprobar mis sospechas. 

Te cuento esto porque comprar prendas vintage o de segunda mano con una persona que elige cada prenda de su inventario es completamente lo contrario a esta experiencia. Quienes vendemos ropa pre-amada le dedicamos varias horas a tomar fotos de cada pieza, escribimos la descripción del producto con nuestras palabras e incluimos detalles de medidas y de composición de la tela, señalamos si tiene o no algún desperfecto. 

No sólo eso… estamos disponibles para responder tus dudas específicas y nos llenará de emoción cuando recibas tu compra y nos compartas las fotos de cómo la estás usando. 

Nuestro trabajo es lo contrario a las fotos de stock, a las descripciones de prendas que prometen fibras naturales y entregan telas sintéticas. Tu paquete no saldrá de una bodega industrial sino de la casa o del estudio de quien trabaja para que estas prendas puedan continuar su vida útil contigo. 

El consejo que te doy y que me digo a mi misma esta vez es que antes de arriesgarte a comprar una prenda en una de estas tiendas llenas de red flags, revisa si alguno de los bazares online o las tiendas vintage tienen lo que buscas. Es muy probable que sí.

Te mando un abrazo con mucho cariño, 

Alana.  

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